Sombras de Eberron

La guarida del vampiro

Sesiones 12 y 19 de diciembre 2016

Los héroes entran a la antigua estructura. En la poca luz los héroes logran observar que la primera habitación que los recibe es una sala con enormes columnas. Viejos grabados pueden ser vistos en las paredes, aunque ya desgastados por los milenios desde su abandono. En épocas remotas, esta estrucura fue un templo del Imperio Dhaakani, gobernado por los goblins en una era anterior a la llegada de los humanos al Khorvaire, y de cuya historia muy poco se conoce.

Los héroes entraron sigilosamente. Sabían que Lucan no era el único peligro que debía existir en aquel lugar, y debían mantener sus sentidos lo más agudo posibles ante cualquier peligro.

Varda y Kora llevaban las antorchas, y las columnas lanzaban enormes sombras sobre el lugar.

-“Esperen un momento, me parecíó escuchar un ruido en el techo, detrás de aquella columna”, exclamó Bo señalando una de las esquinas del cuarto.

En ese momento un poderosos gemido retumbó en el cuarto, y una criatura, parecida a una manta raya bajó volando desde el techo atacando a los héroes. Kiba levantó su espada y lanzó un golpe, mientras que Thorvald lanzaba un golpe con su espada larga y Nyx lanzaba una flecha.

“Esa criatura es llamaba un ‘Cloaker’, y es una aberración” gritó Kora mientras tenzaba una flecha en su arco, recordando que había escuchado hablar de ellas de los viejos guerreros de su tribu.

La criatura se abalanzó sobre Kiba, quien recibió un fuerte golpe de la cola de la criatura. Varda, sacó su varita de misiles mágicos y se aseguro que uno diera directamente al ser volador.

Weston tomó su arco y empezó a entonar un canto de guerra que había escuchado de uns mercenaríos en una caravana en viaje por Breland.

Aprovechando el impulso de adrenalina que el canto produjo, Bo tomó su espada en una mano y un hacha en la otra, un estilo de combate en el que había empezado a sentirse muy proficiente.

La criatura rápidamente fue rodeada por los héroes, y aunque pudo dar unos cuantos golpes, ninguno fue un daño mortal para los héroes, quienes pudieron matarlo antes de que pudiera huir.

Al ver el cuerpo de la criatura, se preguntaron cuantos cuartos y cuantas sorpresas tendría aquel viejo templo.

El resto de las ruinas resultaron estar llenas de peligros. Inmediatamente después, el grupo enfrentó un par de minotauros, logró recoger un grupo significaivo de gemas y al adentrarse en el templo, llegaron a las criptas donde enfrentaron otra extraña aberración conocida como un Otyugh, que con sus tentáculos logró causar fueres daños en algunos de los héroes en un cuarto inundado y posteriormente tuvieron que lidiar con gelatina ácida que casi los envuelve en medio de criptas.

Una vez que eliminaron los peligros, encontraron una puerta escondida que llevaba a un elevador. Los héroes tomaron este elevador, y este subió. Al salir, notaron que estaban en una de las habitaciones en lo alto del templo. Podían ver rayos de luz filtrarse por las ranuras en el techo. Este acceso al cuarto los puso exactamente detrás de un trono sobre el que se erguía una enorme estatua con forma demoniaca, sin duda alguno de los antiguos dioses de los Dhakaani.

En el trono estaba sentado Lucan Stellos.

Sin perder un segundo, Weston retomó el canto de guerra, y los demás empezaron a posicionarse alrededor del trono. Bo entró en su furia animal y tomando sus dos armas se lanzó a un lado del trono, mientras Kora se lanzaba hacía el otro, disparando una rafaga de flechas sobre el vampiro.

Lucan se levantó de su asiento y se lanzó del trono mientras la espada, Filo del Alma, se materializaba en sus manos.

Thorvald se arrodilló por un segundo e imploró el poder de la Hueste Soberana y sintió como sus brazos ganaban la fuerza de los dioses.

Varda empezó a lanzar hechizos, que parecían no afectar mucho a Stellos, acompañada de ataques con su espada de Nyx. Lucan sin embargo parecía esquivar cualquier ataque.

Kiba tomó su espada de dos manos y se lanzó sobre el vampiro, acorralándolo entre sus compañeros.

Lucan se volvió niebla y desapareció de en medio de ellos. Kora, que se mantenía a distancia con su arco pudo verlo materializarse en lo alto de la estatua.

Sin pensarlo, Weston tomó su varita mágica y lanzó un hechizo al vampiro. Aunque poco, era notable que los ataques le causaban un poco de daño a Lucan y que se empezaba a desesperar.

Lucan lanzó un fuerte golpe que dio en el pecho de Kiba, causando una profunda herida. Los héroes podían observar como la sangre que dejaba la herida, era consumida por el filo de la espada.

UN golpe similar siguió, esta vez alcanzando a Bo en un costado. Los golpes con aquella espada eran casi mortales, y los héroes, veían como sus fuerzas se empezaban a agotar.

Sin embargo, eso no les detenía. La cacería que había iniciado a caballo desde Sharn tenía que parar y los héroes estaban decididos a terminar con Stellos o a morir en el intento.

Kora logró alcanzarlo con 3 flechas y este volvió su mirada hacía la mediana con sus ojos llenos de odio, sin embargo, este descuido abrió una oportunidad para que Thorvald le acestara un golpe por un costado y Nyx clavara su delgado estoque por el otro.

Lucan empezaba a verse debilitado, y esto hizo que Bo y Kiba redoblaran sus esfuerzos en atacarlo. Bo logró alcanzarlo con su espada en la derecha, mientras que Lucan logró detener el ataque de su hacha, y Kiba aprovechó la oportunidad, invocando el poder sagrado otorgado de los paladines de la Llama Plateada paa dar un golpe certero en el pecho. El golpe con aquella gigante espada de dos manos fue más de lo que Lucan Stellos pudo aguantar, y su cuerpo empezó a convertirse en ceniza.

Thorvald no dudó ni un segundo y lanzó su capa sobre la espada que cayó al suelo.

Mientras Weston, encontró a la hermana de Lucan que se encontraba en muy mal estado después del combate en el tren unos días atrás. Los héroes lograron curar un poco sus heridas y decidieron llevarla presa.

Stellos había sido vencido.

Un día después, el grupo de héroes entró al pueblo de Aruldusk, dentro del territorio de Thrane. Un pequeño pueblo por donde el tren pasaba. Buscaron una posada, donde pidieron un cuarto común y se dispusieron a descansar mientras meditaban que hacían con la hermana de Stellos.

Una sirvienta interrumpió la conversación, y les dijo a los héroes que la cena estaba lista, que por favor fueran al comedor de la posada.

Los héroes, aunque habían podido sanar sus heridas, acumulaban días de cansancio y de mala alimentación, prácticamente desde que la cacería por Stellos empezó. Después de limpiarse un poco salieron al salón.

l salón estaba vacío, y en una de las mesas, repleta de comida, se encontraba Viorr Maelek, quien los había contactado para caprurar al agente Stellos.

Viorr les explicó que no fue difícil dar con ellos después de que cayeron los bacos voladores y el tren fue descarrilado, pero que ya se están encargando de que ninguna de las dos acciones recayera sobre los héroes, quienes trabajaron como agentes contratados por el gobierno de Breland. Viorr pagó la recompensa pacatada, y aceptó llevarse a la hermana de Stellos para que sus agentes la interrogaran. También ofreció a los héroes pasaje en tren de vuelta a Sharn donde él estaba seguro que aún tenían negocios que atender.

Así, los héroes pudieron por primera vez en semanas tomar una deliciosa cena sin miedo de que los atacaran en medio de la noche, descansaron un par de días, y pronto tomaron el tren de vuelta a Sharn para seguir con sus aventuras.

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Sixaola Sixaola

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